Cuando nos dirigimos a Mallorca, lo habitual es que vayamos en busca de sus playas y sus ciudades más conocidas. Sin embargo, cada vez más personas optan por  rutas de turismo alternativa, tanto para escapar de la masificación como por conocer algo nuevo de esta maravillosa región. Sin duda hay joyas que forman parte del patrimonio más desconocido no por ello de menor valor, especialmente cerca de la Serra de Tramuntana, una zona de la que ya os hemos hablado en alguna ocasión. Por eso hoy os traemos algunos de los pueblos con encanto que podéis visitar cuando viajéis a Mallorca.

Deiá

Deia

Empezamos con uno de los pueblos quizá más conocidos, una pequeña localidad a unos 30 minutos de Palma, que se encuentra bastante adentrada en la sierra, sobre terreno escarpado. En el caso de que queramos disfrutar de una gran playa, no es recomendable este pueblo, ya que cuenta solo con dos pequeñas calas, es sí con aguas turquesa y cristalinas como pocas. El paisaje que rodea al lugar es casi de cuento, y sus edificios son típicos, con casas coquetas de piedra en tonos terrosos, de un pueblo tradicionalmente dedicado a la agricultura y la pesca.

A pesar de que cuenta con bastante turismo, parece que consigue mantener su encanto incólume y un ambiente sereno y de tranquilidad, que es de lo mejor para desconectar en las vacaciones.

Sóller

Solelr

Seguimos con este pueblo, al que podemos llegar en coche en unos 20 minutos desde Palma, en dirección hacia el norte. Tanto por su cercanía a la ciudad como por su encanto, debería ser uno de los lugares más turísticos, pero por suerte aun no forma parte de los lugares más visitados, lo que le permite también conservar su esencia más o menos intacta.

El pueblo se sitúa en un valle rodeado por las montañas de la Serra Tramuntana, por lo que tendremos que cruzar una carretera comarcal con muchas curvas (después de pagar un peaje de 3 o 4 euros) antes de llegar a esta zona, trayecto durante el que podremos disfrutar de unas vistas espectaculares de la sierra y el pueblo.

Una vez llegamos, lo primero que podemos notar es que ha sido asiento de aristócratas y personas pudientes, ya que cuenta con varios palacetes y edificios exquisitos de estilo modernista, como el Banco de Sóller. Además, sus calles son de una limpieza y un encanto tal, que es un verdadero placer callejear, paseando sin prisas. Pero si hay un edificio que destaca, esa es la Iglesia de Sant Bartomeu, una contrucción llevada a cabo en diferentes siglos y que cuenta con partes desde románicas, pasando por zonas de estilo barroco, o su parte más popular, que es su preciosa fachada modernista. Sin duda merece la pena visitar este pueblo sólo para ver su iglesia.

Mientras paseamos por sus calles, podremos ver las vías de su tranvía de madera, un transporte muy antiguo y bien conservado que nos lleva hasta el puerto.

Sin embargo, existe algo que es especialmente popular en Soller, es su antiquísimo tren que desde 1929, casi con la misma línea y vagones, nos lleva desde el pueblo hasta Palma. Se trata de la atracción que más turistas lleva al pueblo, por lo que hay que reservar los billetes con antelación para asegurarse de que tendremos un sitio.

Puerto de Andratx

Port d'Andratx

A 32 kilómetros al oeste de Palma de Mallorca, en la parte más al sur de Tramuntana, nos encontramos con el Puerto de Andratx, uno de los lugares más conocidos y con mayor población de la zona. Aunque se trata de un lugar turístico, no suele estar masificado, por lo que no sufriremos las desventajas de un lugar muy turístico.

Se trata de un lugar con muchos locales exclusivos, lo que lo convierte en lugar de vacaciones habitual de celebridades y gente pudiente, aunque no ha pedido esa esencia del tradicional pueblo de pescadores.

En el puerto encontramos una gran cantidad de tiendas, bares y restaurantes donde disfrutar de pescado fresco y marisco.

Además, podremos encontrar muchos lugares donde practicar los clásicos deportes náuticos que se suelen encontrar en estas zonas, y por supuesto de largas playas de aguas cristalinas y arena fina.

San Telmo

Sant Elm

Sant Elm

También en la zona del extremo sureste de Tramuntana, nos encontramos la pedanía de San Telmo, la cual pertenece a Andraxt. Los que quieran huir del ambiente y precios “exclusivos” de la zona del Puerto de Andraxt dentro de la misma pintoresca zona, encontrarán aquí un lugar idílico.

Es un pueblo muy tranquilo que conserva intacto su ambiente de pueblo pesquero, con unas playas de ensueño y lugares donde disfrutar de la gastronomía del lugar a precios más bajos que en su venida Andraxt.

Valldemossa

Valldemossa

Acabamos con este pueblo situado a 17 kilómetros de Palma, nuevamente en la maravillosa Serra de Tramuntana, encontramos Valldemossa. Es un pueblo protegido, como no, por las montañas, en un bonito valle rodeado de la clásica vegetación de la zona.

Entre los edificios interesantes de la localidad, nos encontramos la Cantuja de Vlaldemossa una construcción del siglo XIV considerada patrimonio histórico de España. Dentro de ese complejo, que incluye un palacio y una iglesia, se encuentra el  Monasterio de Monjes Cartujos,  esta de estilo neoclásico, en la cual han vivido numerosos personajes famosos a lo largo de la historia: desde escritores y poestas como Ruben Darío, Azorín, George Sand o Unamuno, pasando por intelectuales y aristócratas como Jovellanos, e incluso grandes músicos como el divino Chopin.  Podremos visitar el edificio pagando una entrada de 7,50 euros.

A pesar de contar con importante patrimonio, Valldemossa es de uno de los lugares más desconocidos de esta lista, por lo que es perfecto para disfrutar de tranquilidad y sosiego, y por supuesto sentarse en alguno de sus cafés a disfrutar de una ensaimada mallorquina. Además, cuenta con una preciosas playas que nos harán sentir como si estuviésemos en alguna isla desierta de Oceanía, con unas aguas transparentes y de un bello color azul verdoso.

 

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